La realidad con la que nos encontramos en los centros no es esa que en ocasiones se nos quiere hacer llegar a través de reportajes audiovisuales donde todos los alumnos crean una comunidad de pleno trabajo, un lugar donde todo es idílico.
Desde mi punto de vista, es un error pensar así. Es más, algunos conflictos son necesarios y ayudan a nuestros alumnos a desarrollarse personalmente, a aprender. Hay que entender que con la palabra conflicto no me estoy refiriendo a una situación de acoso o violencia, sino a una situación de confrontación puntual que se resuelve con la mera intervención en el aula.
En mis meses de prácticas, estoy asistiendo a este tipo de conflictos casi a diario. Es lo que se suele denominar como "cosas de niños". Lo que desde nuestra perspectiva de adulto resulta de lo más banal, como puede ser encontrar la ramita de un árbol, en la de ellos se puede convertir en un asunto de Estado si les dejas. El abrir esta entrada de blog se me ocurrió tras una de esas situaciones.
Para gestionar este tipo de conflictos, debemos partir de si hemos estado presentes mientras sucedía o si por el contrario nos lo relatan los alumnos. En el primer caso, la intervención es inmediata porque sabemos lo que ha ocurrido y podemos tomar una decisión. En el segundo es donde quiero poner atención en esta entrada.
Mi modo de actuar es escuchar por separado a cada alumno que ha tenido algo que ver en el conflicto, después reunirles y preguntarles juntos qué ha pasado y si podemos llegar a un entendimiento. A continuación dejarles unos minutos solos, buscando que establezcan un diálogo y encuentren una posible solución. Por último, tomar una decisión o castigo en función de lo sucedido.
Ahora que estoy en 3º de Primaria, ha sucedido algo que ha derivado en la necesidad de establecer medidas extraordinarias con los alumnos. Pese a la labor del profesor de Educación Física por inculcar los valores del trabajo en equipo y la deportividad, el fútbol consigue sacar a la luz actitudes que para nada son comprensibles/permisibles en estas edades. Es por ello, que tras un grave conflicto, se decidió castigar durante el resto de trimestre si fútbol a los alumnos y a su vez plantear la necesidad de invertir una hora a la semana en crear una asamblea en el aula donde todos puedan intervenir, exponer y conversar sobre lo sucedido durante la semana.
En la asamblea, se comienza visualizando un corto relacionado con valores como el respeto, la igualdad, el trabajo en equipo...y aquellas actitudes que favorecen la convivencia. Después se plantean preguntas sobre dicho material y por último se analizan los conflictos que ha surgido durante la semana, así como se anotan las cosas a mejorar en la próxima semana y las cosas positivas que se han conseguido y hay que mantener.
Es sin duda, de las cosas más difíciles de nuestra profesión, de las que más desgastan dentro y fuera del aula, pero de las que también se aprende y mucho.

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